virus, consciencia y verdad

VIRUS, CONSCIENCIA Y VERDAD

¿Puedo disponerme a ver esta situación de “virus, consciencia y verdad” desde una perspectiva diferente?

Para ponernos en situación retomo el artículo anterior “Visión higienista y optimista del coronavirus”

Se ha creado la fobia a los virus echándole la culpa a un virus común que han llamado coronavirus.

Pero ¿dónde está la prueba definitiva de que este virus es el culpable?

Vivimos en simbiosis con millones de microorganismos entre ellos virus y bacterias.

Este es un virus común que al igual que otros muchos, puede residir inofensivamente en el cuerpo durante años. Éste, si realmente existe, es tan sólo uno más.

“Los virus no son los causantes de las enfermedades. Se ven intervenidos en ellas porque cumplen en el organismo funciones biológicas ayudándonos en labores de eliminación de desechos del cuerpo.”

Tal y como han afirmado siempre fisiológicos y doctores naturales higienistas, son desechos de las células gastadas.

Se está acusando a este virus como el culpable que causa problemas respiratorios, bronquitis, pneumonias, insuficiencia de órganos y otros.

Pero estas afecciones las padecemos siempre y son los efectos de unas dietas tóxicas, stress y prácticas dañinas de salud (fármacos, vacunas y otras), no del inocente virus.

  Detrás de toda situación más o menos desagradable, hay siempre un aprendizaje a nivel individual y colectivo. Éste va a depender del grado evolutivo y de consciencia en que cada uno se encuentre, así como de la formación veraz y libre de adoctrinamiento, que se tenga en ese ámbito.  Esto va a definir el grado y la manera en que cada uno se tome esto.

Reflexión, conciencia y verdad

Y si, sin duda que esto va a ser transformador. Las situaciones, los actos nos llegan porque de alguna manera estamos demandando a gritos un cambio, porque estamos funcionando en un modo caótico y tóxico para nosotros, nuestros hijos, el planeta y la vida animal y vegetal y no nos damos cuenta, y si nos damos, no sabemos parar.

No podemos avanzar si vivimos presos de la ignorancia, alejados de nuestro poder y responsabilidad en nuestra salud, huyendo constantemente de nosotros y alejados de nuestra alma y mundo natural.

Detrás de cada mentira, sea ésta más o menos creíble, hay un propósito detrás, que procuro ver siempre con optimismo. En este caso, muchas personas están colaborando, se entregan en ofrecer ayuda porque creen que es lo correcto. Y eso está también genial para ellos en su evolución.

Como profesional higienista natural de la salud y  con la formación que da base a mi especialidad y de la misma manera que lo comprenden otros compañeros del mismo ámbito y afines, no puedo dejar también de ver el otro lado y el grado de estupidez humana y mentira en toda esta historia

 Pero ¿Qué hay de la gente que está dando positivo en los tests?

Todas estas pruebas que están utilizando para la detección del llamado “coronavirus” se conocen por generar falsos positivos y falsos negativos.  Algunas personas que no tienen síntomas, que no parecen estar enfermas, están dando positivo por la COVID-19.  Y también hay personas que están levemente enfermas, y que parecen estar recuperándose espontáneamente, que dan positivo por COVID-19. 

Los mismos científicos chinos han determinado recientemente que el resultado de las pruebas que se declararon positivas, eran del 47 al 80% falsas. Es decir, del 50 al 80% de los supuestos casos de COVID-19 no lo son en absoluto. 

Aquí dejo dos links aclaratorios. Uno es de la biblioteca nacional de medicina de EEUU, instituto de salud nacional, conocida por proporcionar buen aporte y seriedad en este ámbito y otro link en el que se pone en duda la exactitud en los métodos de prueba, los índices de mortalidad, así como se cuestiona la evidencia de las muertes atribuidas a este supuesto virus.

La gente se está volviendo loca por una prueba de laboratorio que creen va a ser determinante en su salud. 

La salud de un organismo es multifactorial, no depende solamente de un test analítico.

Nuestro cuerpo es un perfecto organismo auto-curativo, siempre y cuando nosotros le permitamos hacer su labor y no se la obstaculicemos con fármacos, vacunas y otras prácticas dañinas de salud.

¿Dónde quedan nuestras libertades básicas?

Y sí, al igual luego las valoraremos más o no, puede que salgamos renovados del miedo, que aprendamos a valorar más el aire que respiramos, los espacios públicos, los comercios, lo que consumimos, la presencia y el contacto con el otro, etc.

Pero también cada vez me cuesta más diferenciar la realidad de la ficción. Quizá me tomé demasiada dosis de la pastilla roja en la matrix.

Como verdadera higienista, mi naturaleza y mi consciencia está muy enraizada en la biología natural del organismo, la vida y la verdad. Si algo ya estoy empezando a ver claro en todo esto, es que antes o después, me voy a la naturaleza. Ella es la gran verdad y es la que nos sana

La-naturaleza-como-sanación-y-verdad

Esto me lleva a reflexionar lo siguiente:

¿Cuánto nos importa la verdad? ¿Qué es para ti la verdad?

Para mí la verdad es un valor en sí mismo. No es algo que se pueda fácilmente relativizar. Para mí lo que más cuenta es que la verdad sea prioritaria.

“Vivimos en una sociedad impregnada de mentiras en la que apenas hay aprecio de la verdad.”

Ese esfuerzo por el reconocimiento de la verdad, de esa doble naturaleza de la verdad: la verdad como negación de la mentira intencional y la otra verdad, como resultado de un esfuerzo investigador que nos aleje del error, nos reconcilia como seres humanos, nos reconecta con nuestra sabiduría y nuestra alma, y nos permite avanzar como humanidad.

La verdad es el resultado de esa información reflexionada y puesta en la práctica.

Mucha gente está dispersa, tóxica y alejada de su esencia. Son incapaces de pensar con claridad y no tienen un hábito puro del pensar. Ante vidas tan caóticas, la persona cae con frecuencia en una situación defensiva y pasividad.

Como resultado, no puede con las cargas y delega entonces en las autoridades, la determinación de lo que es verdad y de lo que es mentira.

Al no tener un aprecio por la verdad, el sistema tiene todo el poder para crear sujetos dóciles y fáciles de adiestrar.

La verdad es progresiva y vamos sabiendo y alcanzándola poco a poco. Cada persona es capaz de soportar un grado de verdad. Hay muchas cosas que no queremos ver y no nos atrevemos a mirar de frente por lo dolorosas que pueden resultar. Y esto obviamente lo vamos a ver reflejado en el exterior que nos lo va a mostrar.

“Sé valiente y atrévete a cuestionar e investigar todo aquello que te hayan presentado o presenten como certero, provenga o no de una fuente oficial.”

Este fenómeno que estamos viviendo es un salto transformador de consciencia para lo que está por venir. Estamos ya hace tiempo en momentos de disolución de estructuras en todos los ámbitos (políticos, sanitarios, económicos, sociales).

Virus, consciencia y verdad

Las personas cada vez se interesan más en gestionar su salud optando por vías más naturales y holísticas. Esto obviamente no interesa al sistema. Son sistemas obsoletos que ya no nos sirven, que no legitimizan la vida, que están empezando a caer y como tal, se revelan para no hacerlo. Buscan otras alternativas y cambian sus métodos. Siempre ha sucedido así en la historia, guerras, poder, miedo y control de la población. 

“No te dejes arrastrar por el miedo que te anula. Aunque quizá lo parezca por momentos, no es el final del mundo, creo que es el inicio de uno nuevo. Es una metamorfosis.”

Te invito a ver esto como algo positivo y constructor de una nueva realidad sabiendo que siempre viene algo mejor. Tengo la convicción de que esto nos hará más fuertes y  conscientes. Siempre estamos subiendo a la cima. Todo saldrá bien.

 Y tú ¿Puedes ver esta situación de “virus, consciencia y verdad” desde una perspectiva diferente? 

Maite Gómez

Higienista de Salud Integrativa. Educadora de Higiene Natural de Salud, Fisiología y Nutrición.

Coach de Vida.

Directora de la Escuela de Salud Global de Higiene Natural

Luz de la sabiduría y la esperanza

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