NO DIGIERO BIEN EL CRUDO

Crudo  En muchas ocasiones escucho este tipo de comentario “No digiero bien el crudo”“A mí el crudo no me sienta bien”, “Yo no puedo con esa alimentación porqué me produce flatulencias, me siento hinchad@” , “La empecé pero la tuve que dejar, pues me sentía que me faltaba algo”, etc.

¿A qué se debe esta sintomatología? ¿Es  realmente el alimento crudo el problema?

  No, el alimento crudo no es el problema. Hay varios factores que contribuyen a sentir los síntomas arriba mencionados y otros.

La transición hacia una alimentación más íntegra y más natural, requiere de unos pasos, de unos conocimientos fisiológicos y nutricionales, para poder llevarla a cabo, de forma paulatina y perdurable, así como de una guía y educación en salud que incluya una perspectiva global de la realidad humana.

¿Cuáles son estos pasos?

-Pues principalmente hay que partir del estado en el que se encuentra nuestra ecología interna, nuestro intestino y microbiota intestinal, ya que dependiendo de cómo se encuentre éste, vamos a sentir diferentes síntomas y se tiene que proceder de diferentes maneras.

-Hay también que tener en cuenta la importante temática de las compatibilidades alimentarias y de otros factores de salud, tales como los biorritmos, que pueden estar obstaculizando el proceso de digestión y asimilación del alimento crudo.

-Otro paso es adecuar el tipo de alimentación inicial al momento evolutivo y emocional que se está viviendo.

Por ello en la frase ‘No digiero bien el crudo’, hay muchos factores a considerar y ninguno de ellos se encuentra en el propio alimento.

Por ello, un cambio de alimentación siempre hay que personalizarlo al estado de salud de la persona, a su estado emocional, así como a sus quehaceres en el día a día.

El conocer las leyes que rigen la química de la digestión, las compatibilidades alimentarias, los biorritmos y otros factores de salud, tales como la práctica de movimiento en el día a día, de contacto con la naturaleza, de cultivo de relaciones, de un equilibrio psicoemocional, etc, son esenciales para un adecuado y eficaz cambio de hábitos en la alimentación.

 Pues muchas veces, nos quedamos en la parte de la alimentación, y pretendemos que desde aquí se solucione todo y se resuelvan aquellos asuntos que tenemos pendientes. Entonces, como no actuemos para gestionarlas, vamos a buscar igualmente siempre el refugio en la comida, aunque sea que llevemos una alimentación más óptima. Vamos a ver que no avanzamos, y le vamos a echar la “culpa” a la alimentación. Ejemplos: ‘Es que no me llena, me pone irritable…’, y realmente esto es debido a que necesitamos un proceso de guía y acompañamiento que se adapte a nuestras circunstancias actuales para lograr llevar a cabo con éxito un cambio de hábitos alimentarios.

Si deseas que te guíe y acompañe en el proceso, puedes ver mis programas aquí.

Maite Gómez. Higienista en Salud Integrativa. Gestión y Enseñanza de la Salud y la Nutrición.

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