LA REVOLUCIÓN EMPIEZA

LA REVOLUCIÓN EMPIEZA…

La revolución empieza recuperando mi capacidad de contacto con mi esencia para luego poder  acercarme, tocar al otro y disfrutar.

La revolución empieza habitando  mi cuerpo y sintiendo el palpitar de mis órganos y músculos internos, mi útero incluido.

 La revolución empieza sanando y aceptando mis heridas.

La revolución empieza comprendiendo el equilibrio con las energías masculina y femenina dentro de cada un@, indistintamente del género y de los feminismos y patriarcados.

La revolución empieza respirando largo para poder así sentir los ahogados y acorazados sentimientos y emociones que me han permitido sobrevivir.

 La revolución empieza amando y sanando mi ecosistema interno para poder ver, sentir y comprender con claridad  lo externo.

La revolución empieza cuando en mi plato no hay sangre ni gritos ni lágrimas de ningún animal.

 La revolución empieza amándome a mí, luego al otro, a la humanidad y a la vida en general.

La revolución empieza en una mirada empático-existencial de una ética vegana de consideración y respeto por cada vida animal.

 La revolución empieza liberándome de lo socialmente  y políticamente establecido como correcto, centralizador y sin margen de actuación.

La revolución empieza con los alimentos con los que nutro mi cuerpo y mi ser esencial.

La revolución empieza con una verdadera comprensión de la naturaleza esencial de la patología o enfermedad.

 La revolución empieza con la expresión y movilización ante los sistemas opresores, especistas y jerárquicamente antropocentristas.

La revolución empieza en una cultura de paz.

La revolución empieza en respetar mi ritmo, proceso evolutivo y energía de contracción y expansión.

La revolución empieza sintiéndome auténticamente yo misma para mí y con mi entorno.

La revolución empieza liberándome del etiquetaje médico de los procesos vitales del cuerpo en las llamadas “enfermedades”.

La revolución empieza unificando el cerebro instintivo, el límbico y el racional para poder desarrollar así todo mi potencial.

 La revolución empieza liberando la salud  de posiciones dogmáticas, mecanicistas y sistemas paliativos ahoga síntomas, hacia una verdadera ciencia de la biología al servicio del ser humano y de la vida.

La revolución empieza honrando, agradeciendo y amando a mi família biológica.

La revolución empieza hacia una liberación de una dependencia en el clamado y tan establecido complejo médico farmacéutico.

 La revolución empieza en una recuperación del poder y responsabilidad en la gestión de la salud y vitalidad.

 La revolución empieza comprendiendo  los procesos de autoregulación de las energías vitales en el ser humano.

La revolución empieza en reconocer y aceptar el tono y fuerza de mi voz.

La revolución empieza en comprender y respetar la individualidad de cada niñ@ y permitirle así desplegar su potencialidad.

La revolución empieza en una transformación política y social.

La revolución empieza en mi cuerpo, en mis pezones, en mis caderas, en mi cuello y en mi núcleo vital.

La revolución empieza en el danzar afro y en el gritar.

La revolución empieza en el sentir el latido y calor de la tierra.

La revolución empieza en el entusiasmo y en la creatividad.

La revolución empieza en abrazar mi vulnerabilidad.

La revolución empieza en el sentir, soltar y vibrar con el poder de la música.

La revolución empieza cuando cierro los ojos y al abrirlos me veo en los tuyos.

La revolución empieza en el desarrollo de mi cometido vital.

Esta es mi revolución.

¿Y la tuya? ¿Dónde empieza tu revolución?

Mi revolución vive en este cuerpo. Ábreme y verás:

 

Maite Gómez. Higienista en Salud Integrativa. Gestión y Enseñanza de la Salud.

 

2 comentarios
  1. Luisma
    Luisma Dice:

    Hola Maite, muy interesantes tus revoluciones.
    Me veo reflejado e identificado en algunas de ellas.
    ¡Adelante!
    Muy buen artículo!!

    Responder
    • Maite Gómez
      Maite Gómez Dice:

      Gracias Luisma, me alegro que te hayan gustado y que te sientas identificado con algunas.
      Aprendamos y disfrutemos en el camino!

      Responder

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