LA IRA ¿LA EXPRESAS O LA REPRIMES?

ira¿Qué tal te manejas con la ira? ¿Qué relación tienes en la actualidad y has mantenido con ella? ¿La expresas o la reprimes? ¿La vives como algo desagradable?

La ira es una emoción que se dirige hacia el exterior, hacia afuera. No es mala en sí misma, pues es una reacción normal y lógica que surge cuando alguien nos hace algo que consideramos injusto o cuando necesitamos defendernos de un ataque.

La rabia y la depresión nunca van juntas, es decir, si una persona está sacando su rabia, ya no da lugar a la depresión. En cambio una depresión esconde mucha rabia profunda y para sanarla, la persona tiene que sacar esa ira que tiene reprimida en su interior.

Para abordar la ira, al igual que con cualquier problema de salud, tenemos que mantener una visión holista y global de la persona.

La ira tiene muchos grados, desde menos intenso a más intenso. Es muy importante expresarla cuando la sentimos, porque si no lo hacemos, nos lleva a albergar otras emociones, comportamientos o actitudes desagradables.
Por ejemplo, cuando hay algo que me desagrada, primero puede surgirme un malestar, luego una queja, enfado y finalmente la ira. Si esta ira no la expreso, la energía de esta emoción se queda enquistada y aparece luego el resentimiento, el rencor, el odio e incluso la violencia.

La queja por ejemplo, es otra forma de ira, en un grado distinto, que muchas veces se llega a fusionar con nuestra personalidad. Seguro que has observado que hay personas que siempre se están quejando. Muchas veces este tipo de personalidad de queja, aparece tras el enojo, que nos surge ante una situación de frustración e impotencia, al ver que nuestras expectativas no se cumplen y nos sentimos bloqueados en conseguir algo. Esto da lugar  en la persona a una queja constante, no estamos viviendo como nos gustaría y a la vez no nos atrevemos a cambiarlo.

Cuando veamos a una persona iracunda, que salta por nada, esa persona no está saludable, está manifestando un desequilibrio, seguramente en la alimentación, con su energía, sentimiento de frustración, experiencias no resueltas, etc.

Hay 4 tipos de ira:
1. Pasiva: La persona no se enfada nunca, esto en ocasiones puede crearle una depresión a la larga, pues va tragando y no saca.
2. Pasiva-agresiva: La persona no se enfada, simplemente traga, pero saca entonces la ira de forma indirecta a través de sarcasmos, palabras cortantes, etc.
3. Agresiva: La persona la saca de manera brusca.
4. Asertiva: Es la ideal. La persona saca su enojo sin reprimirlo y sin ser agresivo.

Seguro que te has reconocido en algunos de estos 4 tipos de ira.  Si estás en la asertiva, está genial, sinó, está en tus manos el dejar de acumular y el modificarlo.

 Es muy importante saber gestionar tus emociones, en este caso, la ira, para tener un equilibrio psico-emocional, ya que éste, afecta a la salud de tu organismo, a tu bienestar y a tu felicidad.

Aprender a expresar la ira, y además hacerlo en la forma adecuada, es decir, hacerlo de manera asertiva e integrarlo de manera perdurable, requiere de un trabajo psicofísico de la persona, que incluye el área psico-emocional, así como la integración de otros hábitos saludables de vida, tales como la alimentación, el estilo de vida que se está llevando, etc.

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Maite Gómez. Higienista en Salud Integrativa. Gestión y Enseñanza de la Salud y la Nutrición.

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