EVITA SILENCIAR LAS EMOCIONES DE TUS HIJOS CON LA COMIDA

¿Cuántas veces hemos sido testigos (o incluso víctimas, sin saberlo) de madres, padres, familiares, que utilizan la comida como recompensa o castigo para los niños? ¿Qué cantidad de casos conocemos de personas que como “premio” para sus hijos utilizan la comida chatarra?

En el artículo de hoy “Evita silenciar las emociones de tus hijos con la comida”, Maite Gómez, asesora higienista de salud natural y nutrición, nos habla sobre esta importante temática.

-La mayoría de nuestros patrones de alimentación son aprendidos en la infancia. Incluso la inclinación hacia determinados sabores, ya se adquieren en el vientre materno.
Y es que, el lograr una relación saludable con la comida y hábitos equilibrados de alimentación en base a alimentos reales y naturales, tiene mucho que ver en cómo ha sido nuestra relación desde pequeños con la comida y con la gestión de nuestras emociones.

1) El alimento debe nutrirnos para favorecer un óptimo desarrollo de todas nuestras funcionales corporales y psicológicas, manteniéndonos alejados de malestares, trastornos y enfermedades. Y en este aspecto resulta clave la manera en que nos han guiado nuestra familia y el personal de las guarderías y centros escolares.

Niña llorandoHe tenido la oportunidad de hacer prácticas en guarderías, correspondientes a mis estudios de educación infantil, y fue allí donde comencé a alarmarme ante la modalidad de transmitir esta importante temática.
Recuerdo perfectamente que había niños a los que -por ejemplo- no les gustaba el yogurt.

A otros no les gustaba la pasta de macarrones, y otros sencillamente no se la podían comer porque aún no disponían de dientes adecuados para ello. También encontré niños que no sentían hambre suficiente como para acabarse todo el plato.
Pero lamentablemente, no vivencié un respeto o una escucha hacia estos niños por parte de sus educadoras. Al contrario, alguna de ellas les gritaban y les forzaban a comerse toda la comida, incluso estando la criatura resistiéndose y llorando porque no le gustaba o no quería más.

¿Qué significa esto? En este tipo de actos, lo que se está creando es un vínculo totalmente insano del niño hacia la comida, que le acompañará toda su vida y que, por supuesto, afectará sus emociones.
Por ello, si estás confiando esta importante labor al personal de las guarderías, asegúrate de dejar bien claro qué pueden y no pueden hacer con tu hij@, respecto a la comida.

Después de aquella experiencia, deseé que todas las guarderías dispusieran de videocámaras para impedir que sucedieran este tipo de situaciones.

2) No utilices el chantaje emocional con la comida para callar a tu hij@ o si te dedicas a la enseñanza infantil, en algunas de estas situaciones:

– Cuando están en pleno berrinche
– Cuando están cansados para estimularlos
– Cuando no les gusta la comida
– Cuando no quieren más
– Cuando no sienten hambre

No les obligues a comer cuando no sienten realmente hambre. Este común y gravísimo error aplica también a forzar a los niños a comer cuando no tienen hambre. Bajo ningún punto de vista debemos conceptualizar la comida de esta manera ante los más pequeños, ya que estaremos generando en ellos ideas y comportamientos que pueden afectarlos mucho a lo largo de su vida.
Los niños, a diferencia de la gran mayoría de adultos, conservan el instinto natural del hambre.

“Si te comes la verdura, luego te compro un helado”…¿Te suena esta frase?Niño-adorable
¿Cómo crees que le está llegando al niño la verdura en este caso? Como una obligación.

El plato de verdura, esa calabaza, esos guisantes, esa zanahoria, ese brócoli, tiene que ser disfrutable para el niño. Tiene que ser algo que le guste a su paladar, a su olor y atractivo visualmente. El que esto sea así, es labor tuya, a la hora de elegirle las hortalizas adecuadas y de darles algo de cocción y sobre todo, una buena presentación en el plato que les resulte apetecible visualmente.

4) También es importante dejarles que toquen y experimenten con esas verduras o frutas, que puedan irse familiarizando con sus diferentes texturas y olores.

5) Todas las personas tenemos recuerdos de nuestra infancia que giran alrededor de la comida, que pueden estar relacionados al disfrute de la comida, al sentimiento agradable de estar comiéndolo con amigos, en la familia.

También tenemos recuerdos y registros de ciertas comidas y alimentos relacionados con emociones negativas, como por ejemplo el enojo, el resentimiento, el miedo o la ansiedad.
La diferencia de estos últimos radica en que muchos de estos recuerdos están enterrados en el subconsciente o inconsciente. Son muy sutiles porque o bien éramos muy pequeños y no tenemos recuerdos de ello, o bien fueron experiencias que nos lastimaron y nos resultaron desagradables. Pero estos registros permanecen en nosotros y van creando patrones insanos entre las emociones y la comida.
Por ello, procura tomar consciencia de esto y no silencies las emociones de tus hijos y las necesidades vitales de movimiento, descubrimiento, expresión, juego etc., con la comida.

 

Respeta su necesidad de hambre, sus apetencias. Ayúdales a comprender y gestionar sus emociones, permitiéndoles expresarlas por vías naturales e íntegras del cuerpo.
Construye niños fuertes, con autoestima, asertivos y con una sana y natural relación hacia los verdaderos alimentos y hacia ellos mismos.

Deseo que este artículo te ayude a tomar conciencia de esta importante temática.

Si precisas asesoramiento y guía hacia un cambio de alimentación más natural y saludable y en una adecuada integración de nuevos hábitos alimentarios, ya sea para ti o para tu hijo o familia, puedes reservarte una primera sesión en mi agenda.

Maite Gómez. Higienista en Salud Integrativa. Gestión y Enseñanza de la Salud y la Nutrición.

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