¿De qué crees que te alimentas en una manzana?

manzana¡Hola! Venga, dime, ¿qué crees que te aporta una manzana, una naranja o cualquier otro tipo de fruta? Sí, ya sé. Calorías, vitaminas, nutrientes..y ¿qué más? ¡Vamos, conéctate con esa sensación al morder esa manzana jugosa o esa naranja dulce con esa explosión de color naranja intenso!!

¿Se te van ocurriendo cositas? Puede que digas… placer, gusto, alegría, energía, sensación de plenitud…y es cierto. Se abre un mundo de sensaciones, tantas como formas en las que se manifiesta la energía. Y es que en general, tenemos una concepción algo limitada, en torno a lo que nos aporta un alimento en su forma natural, porque han encasillado la nutrición, en torno a dietas, en base a calorías, restricciones de cantidades,  y un tanto exclusivos aportes nutricionales de un determinado alimento, necesidad imperiosa de mezclar diferentes alimentos para conseguir por ejemplo que se complete una proteína o que se absorba mejor el hierro…

¿Y sabes cómo todo esto nos ha influenciado en la relación con los alimentos? Pues nos ha limitado en cierta manera en y hacia el disfrute de todo lo maravilloso que nos aporta por ejemplo una pieza de fruta y al desconocimiento de sus valiosas propiedades nutricionales, siempre y cuando respetemos las reglas de las ingestas y combinaciones de estas.

Entonces y siempre que estés comiendo conscientemente, es decir, que estés presente, con intención y atención en el acto de comer, ¿Qué estás ingiriendo en una pieza de fruta? Pues estás comiendo CAMPOS DE LUZ, de VIBRACIÓN, la energía de ese alimento vitalizado por la energía del sol, del aire, de la Tierra, del agua, está entrando dentro de ti. Te estás nutriendo más allá de las calorías que te aporta, de antioxidantes presentes en el color, de la forma, de la textura…Y es que el color de cada alimento te está también aportando algo que tú también necesitas. El blanco te aportará una sensación más de neutralidad, de calma, de punto medio. El naranja te activa, te da energía rápida, creatividad. Y así con cada uno de los colores. Las texturas de cada alimento también tienen una relación directa con tus emociones.

Haz la prueba. En ciertos momentos en los que por ejemplo te sientes con más necesidad de afecto, de quererte o de que te quieran. ¡Puede que vayas en busca de un bollito de esos tiernos y dulces! Y esto el marketing de los alimentos es experto en las relaciones que juegan nuestras emociones con la comida. Pero más allá de esa sensación, ese placer instantáneo que te pueda aportar ese bollito tierno o ese dulce, te propongo que incorpores la actitud de estar presente en cada momento que vayas a ingerir un alimento y que te pares unos segundos para registrar cómo te sientes en ese momento y hacia qué alimento te diriges. Todas esas texturas y ese dulzor que te aportan los alimentos procesados y desnaturalizados los encuentras también en los alimentos frescos y ahí sí que hay realmente vitalidad y salud.

¡Así que a por ello! La revolución del color, del sabor, de la textura y del aporte nutricional más tu consciencia en el momento de comer es el primer paso.

Maite Gómez. Higienista en Salud Integrativa. Gestión y enseñanza de la Salud.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *