¿Afecta o no a tu cerebro, el exceso de gluten?

Cerebro-con-gluten¡Hola! ¿Qué tal está tu  cerebro?

 Sí, ya sé, a veces está K.O, procesa lento, nos cuesta coordinar o expresar y otras, funciona de forma increíble, como si nos hubiera dado un chute de voltios así de golpe…

¿Y por qué todo esto? Pues intervienen muchas causas. La relación entre lo que comemos y el funcionamiento de nuestro cerebro es una pieza clave. Y es que estamos estimulando cada vez más a nuestro organismo con “alimentos” (que realmente  no lo son), a los cuales no está adaptado biológicamente, sino que una gran mayoría son “comestibles” ya que realmente no nos nutren como sí lo hace un alimento.  El gluten es uno de ellos, se va calando poco a poco sin que te llegues a dar cuenta. Te puedes llegar a dar cuenta en cómo este afecta a tus intestinos, pero no lo aprecia mucha gente. La persona que tiene “celiaquía” o presenta una intolerancia  al gluten, enseguida lo nota, pero a las personas que no, ello les va haciendo estragos en sus vellosidades intestinales y demás órganos y por supuesto también en el cerebro.

Quiero aclarar con esto que, el que no te hayan diagnosticado o tú no sientas una intolerancia al gluten, no significa que no te esté afectando por dentro. Te aseguro que esa masa pegajosa se queda enganchada en tus vellosidades intestinales y es motivo de numerosos desequilibrios y enfermedades en tu cuerpo, tales como cefaleas, depresión, trastornos mentales… Lo ideal sería que tu cuerpo reaccionara al gluten, porque es señal de que reacciona ante algo que no es óptimo para él. Y es que cuando hay mucha suciedad por dentro, le vamos poniendo más y el cuerpo no se queja. En cambio, cuando más limpios estamos, cuando nuestro umbral de tolerancia a la toxemia funciona bien, porque dispone de la suficiente energía para ello, entonces reacciona y nos alerta, provocando malestares, inflamaciones, diarreas, etc. Así que el tema del gluten no se relaciona sólo con la salud intestinal y todo lo que la ausencia de ella conlleva, sino también con la higiene o salud cerebral.

Es a través de la inflamación donde el cuerpo nos indica que algo no está funcionando bien por dentro, así que hay que indagar y averiguar la causa de esta inflamación, en lugar de taparla con medicación, si es que realmente queremos sanar el desequilibrio. Pero hay ciertas zonas en el cuerpo en las  que es más difícil detectar o sentir esa inflamación. Una de ellas, es el cerebro. Una manera en las que nos avisa de esa inflamación es cuando nos sentimos espesos, que nos cuesta pensar, aunque también sucede cuando no hemos dormido lo suficiente, pero esta última somos capaces de darnos cuenta, en cambio la otra no y  pensamos quizá que tenemos un mal día, o un sinfín de cosas que se nos pueden ocurrir.

Sí, ya sé, te estoy escuchando… ¿Entonces quiere esto decir que no voy a poder comer pan, pasta, galletas, magdalenas y demás productos que contengan gluten, es decir trigo? Eso ya depende de cada un@, el comer algo de pan de vez en cuando o alguna galleta no es tan grave, pero sí el hacerlo de forma habitual en el día a día.  Y si te apetece seguir comiendo habitualmente galletas, pan, pasta, que no te lo recomiendo, intenta que éstas no tengan gluten. Tienes alternativas en los pseudocereales (trigo sarraceno, quinoa), así como en el arroz integral, el mijo, maíz…, etc.

Todo desequilibrio en el organismo se produce por una causa. Te animo a convertirte en investigador/ra y detector/a de las causas que los originan. Para ello necesitamos una Educación en Salud que nos ayude a responsabilizarnos de ella y que nos de fuerzas para que logremos autogestionarla por nosotros mismos. Esa es mi misión, el resto es decisión tuya.

¡Hasta la próxima, se feliz y saludable!

Maite Gómez. Higienista en Salud Integrativa.

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